Posted by : senzey ramen jueves, enero 17, 2013



Hace ya un tiempo conocimos a los simpáticos tanuki y a los astutos kitsune del universo de Pompoko, así como a la princesa Kaguya, la futura heroína de Takahata en su próxima película. Sin embargo, en esta ocasión nuestros pasos nos conducirán hacia otra historia y hacia otro ser diferente. Así pues, en nuestro afán de exprimir y desentrañar la cultura más allá de las obras del Studio Ghibli, volvemos a partir de su mundo artístico para presentar a uno de los seres más admirados de toda la tradición mitológica universal: el dragón, que en Japón recibe varios nombres como ryū o tatsu. 
Para ello, será inevitable que pensemos en la obra maestra de Hayao Miyazaki, El viaje de Chihiro, y la noble figura de Haku como kami (dios, espíritu sagrado) o como bakemono, concepto que, aunque por lo general se asocia al de “fantasma”, literalmente se refiere a aquel ser con la capacidad de transformarse a voluntad, tal y como le sucede a nuestro personaje, cuya dualidad de forma dibuja una de las claves argumentales de la historia de Chihiro en su desarrollo. 



Conviene tener en cuenta que, aunque ésta sea una de las películas del estudio con mayor contenido mitológico, no debemos olvidar que la tarea de visualizar y dar forma a los Kami (dioses) y los Rei (espíritus) en la película fue, en gran parte, fruto de la imaginación de Hayao Miyazaki, ya que, tal y como él mismo afirmó: "los dioses japoneses no tienen una forma definida. Se encuentran en las rocas, en las columnas o en los árboles. Pero necesitan una forma para ir a la casa de baños". Por tanto, la abundancia de símbolos, discretamente utilizados por nuestro director, responde en parte a una realidad de cultos y ritos presentes en la sociedad, pero también evidencia una tradición milenaria que siempre ha vinculado el alma humana con el respeto por una naturaleza poblada de vida. 




¿Qué aspecto tienen 
los dragones orientales?
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El dragón japonés, de cuerpo alargado y serpentino, se emparenta físicamente con otros orientales como el chino (lóng) y el coreano (ryong) en el hecho de que todos tienen cuernos, carecen de alas y presentan pequeñas extremidades afiladas al final de un cuerpo serpentino y alargado. Algunos autores incluso utilizan el número de garras que puedan poseer para establecer una distinción con respecto a su origen, ya que cinco o cuatro corresponderían a los chinos en función de su carácter imperial o no, cuatro a los coreanos y tres para los japoneses. En realidad, el mito del dragón oriental resulta muy similar en estos tres países, aunque en el pensamiento popular cada uno de ellos se adjudica el mérito de haberlo creado y le otorga características especiales. 


Representación de un dragón japonés con tres garras 



En el caso de Japón tenemos que tener en cuenta, además, que en distintas versiones de sus leyendas el aspecto físico de los dragones se puede confundir con el de las serpientes míticas, aunque su simbolismo sea claramente distinto: mientras que los primeros representan una imagen bondadosa unida al agua y la vida, las serpientes se asocian a eventos negativos. No en vano, en El viaje de Chihiro Zeniba afirma rotundamente que "todos los dragones son buenos, buenos y estúpidos" aunque, sin embargo, esto no impide que existan algunas leyendas en las que los dragones actúen como bestias feroces y que en el colectivo japonés se les considere criaturas poseedoras de un gran conocimiento.




En lo referente al culto a estas criaturas, cabe mencionar que existen numerosos templos y altares para reverenciarlos, generalmente junto a las costas y las orillas de los ríos en consideración con su relación con el elemento del agua. De entre estos dragones, uno de los más importantes y mejor considerados es Seiryuu, representante del Este, estandarte azul de la primavera y uno de los guardianes de la ciudad de Kioto. Allí, además, se encuentra el famoso y bello templo de Kiyomizu, en el que es tradicional el beber el agua que emana de una fuente en forma de dragón sobre una pila de piedra.


Estatua de Seiryuu en el templo de Kiyomizu de Kioto 


¿Cuántos tipos de dragones existen?
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Si queremos conocer la respuesta a esta pregunta tendremos que tener presente que existen numerosos modos de clasificarlos atendiendo a diferentes criterios como el color o la antigüedad. Sin embargo, de entre este amplio esquema organizativo sobre dragones orientales de tradición china destacamos una clasificación concreta que se basa en sus distintas funciones y que resultará de interés a la hora de relacionarla con El viaje de Chihiro: 
Dragones celestiales que protegen y sirven a los dioses y los cielos. 
Dragones espirituales que controlan el tiempo atmosférico: las tormentas, vientos, sequías y lluvias. 
Dragones terrenales (el subgrupo al que pertenecería Haku) que determinan y cuidan el curso de los ríos. 
Dragones subterráneos que guardan maravillosos tesoros prohibidos a los hombres.


¿Existen leyendas 
protagonizadas por dragones?
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Los dragones aparecen en numerosas leyendas y cuentos tradicionales japoneses como la del Señor del saco de arroz, aunque únicamente destacaremos dos historias por relación con el tema que nos interesa. Sin embargo, y como siempre, os invitamos a profundizar en este tema tan apasionante con la consulta de obras especializadas, libros de cuentos y editoriales expertas.


Monumento a una leyenda popular en el lago Ryujin junto a la presa de Omachi 

En primer lugar, es preciso conocer al rey dragón del mar, Ryujin, cuyo poder y control de joyas sagradas le permiten alterar las mareas y los movimientos marinos. En el hermoso palacio de este singular monarca, admirado y venerado por todas las criaturas de la naturaleza, reside su corte de crustáceos y peces, la princesa Otohime (su hija y protagonista de bellas leyendas amorosas en las que se afirma su capacidad de transformación) y su mensajero, Ryuja o Hakuja, una pequeña serpiente blanca con rostro de anciano. Este reino submarino es el protagonista de una de las leyendas más famosas de la tradición japonesa: la de Urashima Taro, quien descendió a las profundidades marinas a lomos de una tortuga y conoció las maravillas que allí se atesoraban. 


Las criaturas marinas ofrecen un espectáculo en el palacio del Dragón (1847 -1848) 

Tal y como adelantamos antes, aunque los dragones japoneses suelen ser bondadosos y amables como Haku, también están sujetos a los designios de los dioses del cielo a los que sirven, y pueden darse casos en los que actúen como bestias feroces. Éste es el caso de una leyenda que ya figura en el más antiguo libro histórico japonés, el Kojiki, y que narra el enfrentamiento que tuvo lugar entre el dios Susano-o y la bestia de ocho colas y ocho cabezas Yamata no Orochi por una bella doncella de la región de Izumo. Al final, tras emborrachar al dragón para debilitarlo, el héroe divino mató a la criatura, encontró una espada legendaria entre sus restos, se la ofreció a la diosa Amaterasu y obtuvo la mano de la joven. 


Susano-o y su lucha a muerte con Yamata no Orochi

¿Qué simbolizan los dragones?
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Para terminar, es importante señalar otra vez la estrecha relación que estas criaturas guardan con el agua en cualquiera de sus manifestaciones como fuentes, pozos, ríos y mares. Recordemos que Haku era la personificación del río Kohaku antes de que éste se secara y quedara arrasado por acción de los hombres, condición que probablemente lo condujera al encuentro de Yubaba con la intención de recuperar su energía aprendiendo su magia. 
Por otra parte, no son escasas las tradiciones culturales y artísticas en las que se ha identificado el agua como generador de vida, un rasgo que también presentan los dragones japoneses, especialmente los espirituales vinculados a los ríos, nubes y las lluvias que riegan los campos. Este hecho, en un modo más simbólico, nos conduce una vez más hasta Haku, pues, al fin y al cabo, fue quien "devolvió a Chihiro a la vida" cuando la rescató de pequeña de entre sus aguas. 



Igualmente destacamos que su figura cumple con una última función con la que se suele identificar a los dragones: la de enlace entre el mundo de los humanos y el mundo de los espíritus. No debe sorprendernos, por tanto, que este hecho encaje perfectamente con el aprendiz de Yubaba, ya que éste, ofreciéndole alimento a Chihiro y ayudándola a traspasar su frontera hasta llegar a Kamaji, es un claro ejemplo de vínculo y apoyo entre ambos universos.
En definitiva, y a pesar de que el mundo mitológico de los dragones es muy amplio en el país del Sol Naciente, sí podemos apreciar cómo sus rasgos esenciales coinciden en mayor o menor medida con la imagen que Miyazaki otorgó al personaje de Haku y que podemos resumir en su conexión con el río, el rol de enlace y guía entre los mundos y su capacidad metamórfica.




Continuará...

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